¿Qué escribo? ¿Qué estoy harto? ¿Qué me siento atrapado en una caja? ¿Qué me asaltaron? ¿Qué me quitaron mi manera de ver el mundo?
Y sin embargo, ya comencé a escribir.
Escribir para mí es una manera sana de reflexionar (como para muchos) y calmar los mares en mi cabeza. Puedo pasar dos horas viendo un párrafo y un día entero revisando algún ensayo; simplemente siempre hay más que decir. Nunca es suficiente con la escritura, y eso es lo maravilloso.
En su infinidad encuentro ese espacio en donde me quedo inmóvil y veo lo que me rodea. Me digo a mí mismo "aquí estoy". Se inicia una avalancha de ideas y después forman un río de palabras. Eso sí, acomodar esas palabras me es un gran reto. No obstante, cuando mi objetivo es claro y se suma con cierto sentimiento, las palabras se arman solas. Como el día de hoy.
Sin querer aburrir (de más), el día de hoy viví un asalto en donde perdí mi cámara con todo su respectivo equipo. Detalles ¿para qué? Ni que fuera periódico; esto es un blog.
Bien podría estar hablando de los hijos de su reputísima madre, de la sociedad mierda, del chapo, del gobierno lacra, del chofer que atropelló veintidós personas o de Oceanografía. Pero no. Creo que el conjunto del susto y temor lograron abrir una vez más la escotilla en mi mente. Tampoco es que me sienta culpable. Dentro, puedo encontrar varias cosas que ya han sido distorsionadas.
Tener una cámara se ha vuelto una manera de ver el mundo. Se distorsionan las líneas, las perspectivas cambian, el tiempo se rompe, los colores se transforman y la realidad se mezcla con la ficción. ¿Asombroso no?
El hecho de ver las cosas diferentes también hizo que mi mente pensará de otra manera; había que ver un poco más dentro de los problemas que afrontaba y derribar ciertos muros para llegar a nuevas conclusiones.
Con esta realidad, no renovada, sino distorsionada a mí manera, pude llegar al punto por el cual (creo) escribo esta nota: lo material ha perdido su valor.
No tengo mi colección de cine de arte, ni mucho menos de discografías de discos de Metal. Mi cuarto no está tapizado con posters o decorado por figuras.
Aclaro, tengo amigos (sino es que hermanos) que si tienden a esas cosas, pero los conozco y ellos a mí; saben que no estoy ofendiendo.
El punto es que he logrado a darle valor a las cosas que de verdad ME importan. No puedo saber cuáles son las que importan en verdad, sólo conozco las que he descubierto; con el tiempo vendrán más, claro.
Es raro que un suceso en donde se podría decir que fui víctima pueda hacer que me pregunte más de mí que de otros; dejando en claro que al principio todos se llevan su mentada de madre.
Creo de manera firme que el conocer primero tus errores (siempre los hay, siempre) te ayudará a ver los errores de los demás. Dejando de un lado un prejuicio egocéntrico. Es una manera fácil de hacer un despeje mental y meditar las acciones que rodean al suceso.
Con ese razonamiento, es con el cual me siento, abro mi laptop (qué se salvó) inicio una nueva nota, y dejo a mi mente pasar sus pulsos hasta que sean transformados en códigos binarios mostrados en una pantalla. ¿Qué como me siento? Enojado ya no. Obviamente si me duele ya no tener mi equipo con el cual producía y trabajaba. Pero las cosas vienen y van ¿no?
lunes, 10 de marzo de 2014
domingo, 12 de enero de 2014
La Escuela de Cine
Qué es el
cine sino una combinación de todas las artes. Y sin embargo no se estudia cada
arte por separado para luego culminar con un conocimiento cinematográfico y al
final tener un producto audiovisual.
El cine,
aparte de tener arte de todos lados, es un arte individual. Tienes la
composición de un lienzo, las notas de una orquesta y el drama de un teatro.
¿Cómo se puede aprender de este arte que atrapa a los demás?
Hacer cine
no significa “ser Director” y es ahí donde la mayoría de los estudiantes se
enfrentan.
Como se
dijo, el cine es arte, y para el arte caminos sobran. Tenemos de un lado a Belá
Tarr trabajando y abriéndose paso por
las instituciones culturales de su país para realizar sus primeros
documentales; a Terrence Malick estudiando filosofía en Harvard y Oxford para
después dar clases en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y culminar con
un “Master” en el conservatorio de la AFI (American Film Institute). Y por otro lado tenemos a Roman Polanski
saliendo de la escuela de cine Lodz y a Tarkovski cursando en la histórica
escuela de cine VGKI en Rusia.
No
obstante, y para no irnos tan lejos y mostrar un caso diferente, tenemos la
carrera de Alfonso Cuarón; quien comenzó sus estudios en el CUEC dentro de la
UNAM, optó por abandonarla y en estos días es un director que se distingue por
sus largometrajes comerciales con un buen contenido audiovisual.
¿Qué
tienen en común? Que alguna vez cursaron por alguna institución académica que
les brindó conocimientos cinematográficos.
Uno puede
tener visión, pero el tomar clases implica tanto desarrollarla como explotarla
y comprender un lenguaje para hacer más clara la expresión de ésta.
Nuevamente,
el hacer cine no significa ser director; pero si se quiere serlo, hay que conocer
todas las áreas indispensables dentro de una producción. Aquí es cuando entran
las escuelas de cine en la actualidad.
Aprender y
conocer el cine implica adentrarse a las distintas áreas del proceso llevado a
cabo, comprenderlas para luego analizarlas y terminar por generan un
conocimiento propio. La práctica es la base de todo.
En la
vida, para hacer algo bien hecho no basta con aprenderlo y hacerlo una vez, hay
que repetirlo cuantas veces sea necesario; si es lo que te apasiona ¿qué
importa el número de veces que lo repitas?
Es en las
prácticas de donde deben partir las escuelas de cine. Una vez que definan las
prácticas, se van a poder dar cuenta lo que se necesita para llevarlas a cabo
(materias, equipo, instalaciones y profesores)
Volvamos
con Cuarón. Él abandonó el CUEC y comenzó trabajar en la industria hasta ser
llamado en Estados Unidos, donde posteriormente crecería hasta convertirse en
un ídolo entre los cinéfilos mexicanos e internacionales.
Esto no
significa que debamos abandonar nuestros estudios. Al final, él tuvo un proceso
educativo que sin lugar a duda le fue útil (y necesario) al momento de
enfrentarse con la industria cinematográfica. Y sin embargo, lo que no sabía lo
aprendió en la práctica.
Siempre se
busca en una escuela pensando en el equipo con el que cuenta y pocas veces se
piensa qué se va elaborar con tan prestigioso material.
Los
profesores juegan un papel vital (como siempre) a la hora de la práctica. Se
necesita gente que viva del medio por el cual se estudia. A la mera hora el
cine es un arte industrializado.
Un arte
como industria significa que debe cumplir ciertas normas dependiendo el lugar
donde se encuentre; que va generar gastos e ingresos y que conlleva una
metodología. Esas cosas tampoco pueden quedar fuera del marco teórico al momento
de enseñar a hacer cine.
Por otra
parte, la industria no debe opacar la esencia del arte en el cine y a la vez
éste no debe poner en un pedestal divino e inalcanzable a los grandes creadores
de películas memorables.
Debemos
entender que estudiamos un arte, y no una ciencia exacta; que lo que aprendamos
hoy mañana puede no servir y que los sentimientos van por encima de todo.
sábado, 28 de diciembre de 2013
Recuento De Daños
Recapitulando
el año. ¿Por qué? Porque siempre hay que observar el camino que hemos
recorrido; nos dirá hacía dónde vamos.
Podremos
ver las piedras con las que tropezamos, también en los lugares donde nos
quedamos alguna vez y tal vez uno que otro camino que abandonamos.
No
pretendo hacer algo largo, sólo un ligero recuento de daños; que sirven de
experiencia.
Jamás
lo imaginé, pero mi padre optó por enseñarme a conducir. Nada mal. Con un mes
tuve suficiente y después ya estaba por toda la zona metropolitana tratando de
conducir como en “Drive”.
Conducir
me abrió puertas. No es lo mismo cargar cámara, laptop, tripie e intentar meter
una maleta de luces a un camión que poner todo eso en una cajuela; es práctico
y al final te da clase (auch). Nada mejor que llegar en coche a una junta con
clientes para una futura producción. Un ejemplo del beneficio fue el poder
moverme con extrema facilidad durante el festival de cine.
Por
primera vez asistí al (decadente) Festival de Cine en Guadalajara. Muchas caras
por todos lados, las cuales no reconocí. Al final terminé por hacerme un
panorama bastante amplio de la industria del cine; en especial en un festival.
Por ejemplo:
por más dinero y creatividad que inviertas a un cortometraje, termina
por ser parte de tu portafolio, nada más. Sí, te podrá llevar de viaje a muchas
ciudades y ser reconocido, que de eso se trata al final, pero jamás será algo
lucrativo; simplemente es hacerle saber a la industria que existes.
Pasando
a la existencia, lo mejor no es saber que otros saben que existes, sino darte
cuenta de tu propia existencia, de conocer lo que eres en verdad.
Un
paso importante fue el poder conocer que es amar con toda la expresión. Desde
el sentimiento inesperado, pasando por feliz subida, el momento cumbre, la duda
y después la estrepitosa caída. Esa montaña que no volverás a subir, ya que
existen otras, muy diferentes, y que esperas poder mantenerte sobre ellas.
Para
una persona como yo, es un descubrimiento horriblemente hermoso.
Siempre
he tratado de ser fiel a los hechos; tratando de especular poco. Pero al llegar
algo tan azaroso, es imposible saber que hacer. Irónico, todos conocemos que es
el amor, pero nadie conoce el suyo.
Al enfrentarme a eso por primera vez, quedé devastado y maravillado. Si lo veo desde éste ángulo ahorita, es lo mejor que te puede pasar. Tanto así que ya son dos párrafos.
Al enfrentarme a eso por primera vez, quedé devastado y maravillado. Si lo veo desde éste ángulo ahorita, es lo mejor que te puede pasar. Tanto así que ya son dos párrafos.
Algunas
personas tomaron caminos diferentes. Unos siguieron por el camino de sus ideas,
implicando una inevitable separación. ¿Qué si discutimos? Vaya que sí. Al
fin y al cabo, las ideas opuestas
siempre generan conflicto. La cosa está en que se pueda llegar a superar y se
encuentre lo que es verdadero: la amistad. Tarda, pero ahí va.
Otras
personas se fueron, y en especial una.
Jamás
había perdido a un amigo. No éramos muy cercanos, pero nos entendíamos muy bien
en cuanto a nuestros gustos. Era de esas personas en las cuales encuentras que
también tienen la misma fascinación por las pendejadas por las cuales te
sentías único.
Ser
totalmente original es una aberración. Siempre es mejor encontrar a alguien que
pueda tener un poco de ti en él. (¿Amor? No lo creo)
Bajando
un poco más por el 2013 (aclaración: no voy en orden cronológico), encuentro
ese hueco universitario el cual me mantuvo fuera de estudios durante cuatro
meses. Bueno, ni tanto.
Cuatro
meses en donde aprendí a desarrollar una disciplina a partir de mi pasión por
el cine. El mundo cinematográfico me mueve, pero hace falta más que eso, hay
que llenar la cabeza de imágenes y sonidos. El corazón debe latir veinticuatro
veces por segundo.
Y es
que durante mi periodo sin clases, películas y libros (no muchos, pero si
esenciales) entraron a mi razonamiento. Fui, de cierta manera, mi propia
escuela; no puedo permanecer sin hacer nada durante periodos largos. Me encanta
estar sin nada que hacer, pero tiene su límite.
El
tomar un cuatrimestre libre me sirvió para conocer nuevas amistades y reconocer
a otras. También pude entender que necesito mi propio tiempo.
Gran
parte de los años pasados sentía que debía complacer a las personas cuando era
requerida para algo. Llegando al punto que era yo el que me sentía mal por no
poder estar con unos u otros.
Ahora
simplemente estoy tomando tiempos con las personas que me rodean. No estoy
enojado con nadie; son mis verdaderas amistades. El hecho es que durante dos
años viví saturado de ciertas cosas y es tiempo de relajarme.
Estos
me ha dejado como resultado un adjetivo: “deja abajo.” ¿Es necesario salir
todas las ocasiones? ¿El no pasar el tiempo con unos implica falta de lealtad o
enojo? ¿No podemos tener nuestros tiempos de soledad?
Aquel
adjetivo, obviamente me molesta un poco, pero me trae más dudas. Sin embargo,
no me enojo con las personas que aparentan estar molestas por no haberme visto
en un tiempo, son mis amigos/hermanos y los comprendo; ya he pasado por
eso, pero ahora necesito pasar por otras
cosas.
Podría
hablar de los negocios de éste año, pero a los negocios hay que dejarlos fuera
de todo lo personal, como éste recuento de daños. En una palabra: bien.
Volver
a la universidad, quitarte ese oxido y tratar nuevas personas es más difícil de
lo que uno espera, y más cuando le sumas cantidades importante de drama. Sí, me
tocó estar en medio de muchísimo drama. Palabras corrían y enfrentamientos
llegaban, gente se ofendía y amistades perecían. Una sola decisión tomé: no
tomar partidos. Pero francamente, estuve
tratando de hacer mover la balanza en vez de quedarme en medio. Las dos cosas
son buenas siempre y cuando sepas el momento adecuado para detenerte. Al final
terminé por caer.
Es
aquí donde comienza un párrafo nuevo y posiblemente pueda llegar a ser otra
nota: la caída.
Durante
todo un año construí un ego en cuanto a mi manera de ser; no recibí quejas importantes.
Cosas ligeras pasaban. Hasta que por fin llegó el momento de caer. Todo en lo
que creí que estaba bien fue derrumbando y hecho añicos por otras personas en
las cuales intenté creer. ¿Traición? Un poco. Y sin embargo en lo que primero
me concentré fue en ver mis errores.
Cuando
ves tus errores, que los hay siempre, puedes aclarar el panorama y ver los
errores de los otros sin tener que meter el motivo personal, que también los
hay.
Al
final cayeron la máscaras y surgieron las caras. Pero hubo caras que estaban
descubiertas desde el principio y sólo les hacía falta una luz para dejarlas
ver. En la guerra siempre se dejan ver las intenciones.
El
tiempo pasa y la cicatriz avanza. Aún conociendo mis fallas, no falta aquel
momento en que surge el recuerdo y me pregunto ¿En qué fallé? Y luego me hago
otro cuestionamiento de aquella pregunta ¿Será mi enojo personal lo que motiva
aquella pregunta?
Cuando
te niegan lo que creías que estaba bien, un mar de preguntas te ahoga. No
obstante, no significa que tengan la razón. Son humanos y punto.
Y como
todo humano, tengo que descansar y seguir cuestionando, respondiendo y
aprendiendo. Reconocer los errores es aprender, pero también lo es identificar
tus logros. La HONORABLE montaña rusa de la vida: siempre es divertida; con
grandes caídes y suaves subidas.
No
es que no haya más cosas que contar, simplemente ahorita no me nacen para
dejarlas plasmadas aquí. Demasiadas eventos acontecen en un año, y siempre
algunos sobresalen más que otros; no significa que sean más importantes.
Por
el momento es todo y a la vez es nada.
martes, 12 de noviembre de 2013
Booze & Cigarettes
21 años y la fiesta sigue. El alcohol sale de su envase de
vidrio, cae en el de plástico, se mezcla con algún refresco y termina por ser
ingerido. Más tarde, la persona estará en un estado de ebriedad que simulará
cierta felicidad. ¿Feliz? Ya lo creo.
Por otra parte, una planta inocente es rociada con químicos,
envuelta y vendida legalmente (hasta cierto punto) para ser aspirada por la
misma gente de la fiesta; todo esto mientras se da un sorbo a las bebidas.
Alcohol y cigarros, no son la ley, pero son la necesidad.
¿De qué? Esa puede ser una buena pregunta para ir saliendo del hoyo en el cual
he caído.
Ni admito un alcoholismo, ni una dependencia al tabaco.
Simplemente se han vuelto una necesidad constante en el ambiente en cual estoy
rodeado día con día. Si no los tengo, puedo vivir. Sin embargo, hago todo lo
posible para conseguirlos.
Se gasta dinero, se consigue dinero. Va y viene como todo.
Se gasta dinero, se consigue dinero. Va y viene como todo.
Hace tiempo que mi ahorro personal no crece: no hay un nuevo
accesorio para la cámara, una película, un disco de música o un videojuego.
Todo se ha ido horriblemente al consumo de esas dos sustancias que amo tanto
cuando se presenta el momento de los convivios sociales.
¿Qué gano? Nada ¿Qué pierdo? Salud y dinero. Con el dinero
viene también la salud, así que pierdo el doble de salud.
Y sin embargo lo sigo haciendo, una y otra vez. Tan sólo en dos meses, sólo hubo un fin de semana el cual permaneciera en mi hogar sin consumir dichos materiales.
Y sin embargo lo sigo haciendo, una y otra vez. Tan sólo en dos meses, sólo hubo un fin de semana el cual permaneciera en mi hogar sin consumir dichos materiales.
¿Estoy preocupado? Si ¿Tengo que cambiar? Lo más razonable
es que sí ¿Quiero cambiar? No lo sé.
El medio propicia pero no obliga; estamos de acuerdo ¿no?. No obstante, el hacerlo ya va más personal que el simple hecho de mostrar algo ante la gente que me rodea. Por ejemplo: antes sólo fumaba los fines de semana, ahora salgo todos los días a caminar y a fumar un cigarro (sí, sólo uno). Caminar y fumar, bien ahí.
El medio propicia pero no obliga; estamos de acuerdo ¿no?. No obstante, el hacerlo ya va más personal que el simple hecho de mostrar algo ante la gente que me rodea. Por ejemplo: antes sólo fumaba los fines de semana, ahora salgo todos los días a caminar y a fumar un cigarro (sí, sólo uno). Caminar y fumar, bien ahí.
El punto de todo esto es simplemente escribirme a mí, pero
de paso hacer saber a los demás mi actual salud mental; expresar tus problemas
ayuda a que otros vean diferentes puntos de vista, y en consecuencia,
diferentes salidas.
Eso sí, no lo voy a negar, estoy en un problema.
martes, 17 de septiembre de 2013
El Claro
Entre
las hojas se esconde un sendero, el cual por largo tiempo ha estado oculto y
pocas personas lo han transitado. Ahora por fin el sol puede iluminarlo, el
aire lo puede limpiar, el agua lo puede bañar y la vida por él puede volver a
correr.
A
pesar de estar nuevamente ante la naturaleza, éste ya no es el mismo.
Los
años han traído el olvido a las cabezas de los hombres, la inseguridad ronda
por todos lados y las criaturas que en un tiempo eran centinelas de los
viajeros, ahora sólo observan sin hacer algo.
Y es
que al final de este gran camino, un enorme claro se impone en medio de todo el
bosque. El cual trajo prosperidad y después odio.
Los árboles se han retirado para mantener un espacio. Un césped se extiende por todo el lugar y un pequeño estanque reposa en medio
de todo.
El
agua contenida dentro de éste pequeño hoyo jamás se ha ido de ahí. Es el
símbolo de la eternidad para aquel bosque, y es la razón por la cual exista el
camino.
Su
creación es tan misteriosa como la existencia de todo lo demás y su misticismo
digno de un dios; muchos aseguran que un ser supremo vive dentro.
Día
con día, el pequeño estanque observa la bóveda celeste y así refleja el mar de
estrellas en sus tranquilas aguas. Es ese momento el que todo hombre anhela
cuando por fin llega al final de aquel sendero que nuevamente está descubierto.
Los
seres que con gran inteligencia han creado complejas estructuras, ahora buscan
su reflejo en aquellas aguas tranquilas de aquel estanque.
Esperan
hasta la media noche, y cuando las estrellas despiertan, las caras de los hombres
se asoman sobre el hoyo para ver y sentir lo que tanto desean: la unión de los
universos.
Sus
rostros pintados en el agua y adornados por los objetos celestes, les crean un
estado de unión con todo lo que los rodea.
La
naturaleza les brinda el espacio; un portal. Ellos observan y creen. Las
ilusiones se desatan por sus mentes, la euforia de existir se transmite por sus
ojos, la locura se convierte en razón, la nostalgia desaparece y la melancolía
se convierte en nada.
El
hombre ha visto el universo, sabe que no es el centro de él y que jamás podrá conocer
ni la más pequeña estrella reflejada dentro del estanque.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
